Reflexiones de un amante de su Historia

 Categorías: Educación
 18 marzo 2015

La Cultura y el Patrimonio venden, es evidente. ¿Cuántas veces hemos escuchado eso de “tenemos la intención de poner en valor esto y aquello para recuperar la memoria de la ciudad, darle un uso acorde con los nuevos tiempos, etc. etc.”? Seguro que no os es nueva esta frase. Lo cierto es que, en determinadas circunstancias no hay nada como apelar al sentimiento de unos ciudadanos que, aún no viviendo una situación propensa a prensar en lo que muchos consideran frivolidades, se sienten estrechamente ligados a aquello que siempre les ha caracterizado, les caracteriza y les caracterizará. Porque las “piedras” y los “muertos” no son solo piedras y muertos, sino mucho más. Piezas del puzzle de una sociedad que los que verdaderamente aman su Historia llegan, incluso, a obsesionarse por completar.

Desgraciadamente no son pocas las ocasiones en las que todas estas buenas intenciones quedan en agua de borrajas. Carne de cartel mojado o fuente inagotable de información para quienes, en el futuro, abarroten las hemerotecas en búsqueda de lo que sus padres y abuelos hicieron, o no hicieron.

En ERA nos ganamos la vida poniendo en valor la Cultura desde hace 18 años. Interpretamos los modos de vida de nuestro pasado, dinamizamos enclaves reales que son públicos, de todos, sí, pero poniendo nuestros conocimientos, nuestra preparación, al servicio de su correcta interpretación para que esas “piedras” dejen de ser sólo eso. Un valor añadido que merece el mayor de los respetos, y por el que seguiremos luchando tras casi dos décadas entregados a la causa.

Estamos a favor de una sociedad donde el Patrimonio Cultural no quede relegado al rol de mera arma propagandística. Queremos que su investigación, recuperación, conservación y divulgación se prolonguen de manera continuada en el tiempo, como testigo mudo de épocas pasadas y valores de cuyo disfrute no debamos privar a nuestros hijos y nietos. Creemos que el “desarrollo” no está reñido con esta puesta en valor que tanto ansiamos, de cada piedra, de cada estrato. Sólo dando un paseo por ciudades que han apostado fuertemente por su legado histórico como sello de identidad, como principal motor económico, podremos comprobar que esto último es perfectamente compatible que hacer de ésta una sociedad moderna, acorde con las necesidades actuales. ¿Conocéis la zona arqueológica de la morería, bajo los edificios institucionales de la extremeña ciudad de Mérida? Merece la pena el intento, ¿o no? Porque no sólo es compatible, también necesario. Porque no se trata de un turismo estacionario como otros, sino susceptible de durar todo el año. ¿Quién comería en nuestros restaurantes, dormiría en nuestros hoteles o compraría en nuestras tiendas, si no tuviese nada interesante que ver, nada sobre lo que aprender?

Por eso, precisamente, debemos ser nosotros, los ciudadanos y sobre todo, los profesionales cualificados, quienes se encarguen de velar por la salvaguarda de un tesoro que necesita del ‘ahora’ para el mantenimiento en el futuro de un pasado cuyos vestigios ven peligrar su continuidad. Por suerte, esto no ocurre con el Patrimonio inmaterial, siempre y cuando existan equipos de trabajo que, como el nuestro, se preocupan por su investigación y posterior divulgación desde edades bien tempranas. Al fin y al cabo son los niños la semilla de nuestro futuro, y a ellos, sobre todo, hemos de inculcarles estos valores que tanto y durante tanto tiempo nos ha costado hacer prevalecer. Ellos lo agradecen. Se nota la calidad de unos profesores que ponen todo su empeño en enseñarles día a día, clase tras clase, las razones por las cuales compartimos con vosotros esta misma reflexión. Por eso, al llegar a ERA y cruzar el camino de tierra que conduce hasta nuestro campamento percibimos la ilusión de quienes ya han vivido esta experiencia y saben lo interesante de adentrarse en una cápsula del tiempo. Es una inquietud que siempre tendremos, desde los filósofos clásicos. ¿Quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos? No sólo son eslóganes publicitarios, sino el misterio mismo de la vida que nunca nos cansaremos de intentar desentrañar.

Os esperamos.

Acerca de tamtam

Desde los inicios en 1998 nuestro objetivo principal ha sido el de despertar en los visitantes la curiosidad por el conocimiento en los modos de vida del hombre. ERA Cultura trata de enseñar a respetar nuestro patrimonio histórico-arqueológico, ya que entendemos que solo se puede amar y respetar aquello que se conoce. La arqueología experimental es la manera de hacerles vivir en primera persona a nuestros visitantes los modos de vida que se dieron en los diferentes periodos de la prehistoria. Los talleres que ofertamos han sido elaborados por un amplio equipo docente. ERA es una empresa innovadora, cuya gestión y compromiso docente, a lo largo de más de 20 años de actividad, ha sido reconocida con numerosos premios y menciones que nos avalan como empresa líder en el sector de las actividades culturales.

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