Los mosaicos romanos, joyas de nuestro pasado

La Arqueología española está de luto desde que el pasado martes, 10 de marzo, quedara destrozado el mosaico romano ‘Annus’, de Écija, a manos de unos vándalos que ya han sido localizados por la policía junto con la mayoría de las teselas que componían esta pieza de gran valor por su singularidad artística. Esta singularidad, que hace al mosaico único en España y entre los cuatro conservados de su género a nivel mundial, radica en el carácter de imagen invertida que lo preside, que puede percibirse como un efebo o un anciano en función de la perspectiva de observación.

Las últimas noticias, en cambio, son alentadoras en cuanto a su posible recuperación, primeramente declarada “inviable” al creerse pulverizadas las teselas que, no obstante, han aparecido en posesión de uno de los implicados, permitiendo a los especialistas comenzar una campaña de restauración que va para largo y será posible gracias al sistema de crowfunding o “micromecenazgo”. Una interesante y efectiva vía para recaudar fondos a base de pequeñas aportaciones que se ha puesto de moda con excelentes resultados a raíz de la era virtual.

Desde ERA queremos brindar nuestro apoyo a la ciudad de Écija y el deseo de que los profesionales encargados de la restauración puedan, al menos, dejar el mosaico en un estado lo más próximo posible al que presentaba antes del expolio. Pues con su destrozo y esta parte de la historia del municipio perdida, habrá menos visitas, menos movimiento económico y, aunque deseamos todo lo contrario, menos puestos de trabajo. Porque la Cultura no sólo es Cultura, también uno de nuestros principales motores de empleo -lo decimos con conocimiento de causa-.

Pero entrando en materia, y en homenaje a este daño, esperemos que reversible, vamos a hacer un breve repaso a los mosaicos que los romanos dejarían a su paso por Hispania, uno de los legados más importantes de la Antigüedad y, más concretamente, en esta zona de la Bética. La principal característica de esta técnica decorativa, la de los mosaicos, es su uso destinado a mitos y narraciones difícilmente representables en escultura, y que encontraban tanto en ésta como en la pintura la forma más idónea de ofrecer una fácil lectura amén de estética.

El tipo de pavimento y el mecanismo de creación de estas joyas varía en función del uso del espacio al que estén destinadas -hablamos de los mosaicos dispuestos sobre solares, ya que los existentes en paredes y bóvedas apenas han llegado a nuestros días-. Los destinados a lugares públicos, afectados por un mayor desgaste a cuenta del tránsito ciudadano, aparecen compuestos de placas mayores, formando figuras geométricas fáciles de recomponer y/o limpiar a base de pulimentos sucesivos. Los más minuciosos, a base de pequeñas teselas, son los destinados, en cambio, a las viviendas particulares. En ambas tipologías destacan, dentro de la Bética, las provincias de Sevilla y Córdoba -haciendo especial mención a Écija en recuerdo a su reciente pérdida-.

Las técnicas más antiguas consistían en enriquecer la solería mediante la incrustación de pequeños cubos de mármol blanco sobre superficies de color rojo almagra. En grandes superficies se hizo común el empleo de losas del mismo material, recortadas con forma de figuras geométricas combinadas, “a modo de las grandes alfombras policromadas” según Ramón Corzo, en búsqueda del efecto ornamental. Ya en época imperial, y para cubrir extensos espacios públicos como las termas, se ponen de moda los conocidos como ‘mosaicos bícromos’, en blanco y negro, nutridos a base de temas míticos como los relacionados con el dios Neptuno. Eran más baratos que los polícromos, no obstante, más abundantes y con todo tipo de decoraciones, tanto geométricas como figurativas de grandes grupos y escenas. Lo común es encontrar composiciones geométricas con varios espacios que, a su vez, contienen escenas de temas relacionados entre sí. En la provincia de Cádiz tenemos ejemplos como los de Marchenilla (Jimena de la Frontera), el Santiscal (Arcos de la Frontera) o Libreros (Vejer de la Frontera).

Son sólo unas breves pinceladas que ponen de relieve la historia que hay detrás de este rico Patrimonio que debemos investigar, conservar y dar a conocer. Es la base de la concienciación ciudadana, de la prevención de riesgos empujados por el desconocimiento.

Así lo consideramos. Y también lo ponemos en práctica a través de la Arqueología experimental. Porque en ERA no sólo nos centramos en la Prehistoria. También en la Protohistoria y en el Mundo Clásico, sin obviar la romanización. Nuestros usuarios tienen la opción de aprender técnicas como las de realización de frescos, mosaicos, e incluso perfumes, talleres, todos ellos, que realizábamos en enclaves como Baelo Claudia o Carteia y continuaremos ofertando aquí, en nuestras instalaciones de El Marquesado, ¿te animas? 😉

Acerca de tamtam

Desde los inicios en 1998 nuestro objetivo principal ha sido el de despertar en los visitantes la curiosidad por el conocimiento en los modos de vida del hombre. ERA Cultura trata de enseñar a respetar nuestro patrimonio histórico-arqueológico, ya que entendemos que solo se puede amar y respetar aquello que se conoce. La arqueología experimental es la manera de hacerles vivir en primera persona a nuestros visitantes los modos de vida que se dieron en los diferentes periodos de la prehistoria. Los talleres que ofertamos han sido elaborados por un amplio equipo docente. ERA es una empresa innovadora, cuya gestión y compromiso docente, a lo largo de más de 20 años de actividad, ha sido reconocida con numerosos premios y menciones que nos avalan como empresa líder en el sector de las actividades culturales.

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