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Comenzamos el 2014 en Nuestro Laboratorio: Olivar de La Motilla (Dos Hermanas)

 31 enero 2014

Nuestro Laboratorio de Arqueología comienza a despertar tras el parón navideño, ayer 29 de enero tuvimos la primera actividad de este nuevo año, en el que hemos puesto gran cantidad de ilusiones.

Desde Dos Hermanas (Sevilla) nos visitó el centro IES Olivar de La Motilla, un centro que de la mano de sus profesores, Gabriel y Paula, ya nos viene visitando asiduamente desde la provincia vecina. Para esta ocasión, de común acuerdo entre profesores y alumnos eligieron los talleres de: Excavación Arqueológica, Caza y Fuego.

El taller de Excavación fue impartido por nuestro compañero Alberto Salas, arqueólogo licenciado por la Universidad de Sevilla, y con la habitual sintonía que mantiene con los alumnos, trasladó la metodología que usamos en la arqueología: Planteamiento de una investigación, tipos de intervención, principios muy basicos de estratigrafía, finalizando con una excavación simulada pero, utilizando muchos de los recursos usuales en esta ciencia: jalón, fichas, cuadriculación, realizando el alumnado un dibujo a escala de los restos encontrados. Todo ello sin renuciar al romanticismo de la búsqueda de un rvestigio del pasado y a la diversión que con ello los alumnos encuentran.

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Excavando

Sílex, bifaz, azagaya, propulsor…. son objetos propios de la prehistoria,  que al alumnado de Olivar de La Motilla ya no le son ajenos, pues han tenido la oportunidad de tenerlos entre sus manos e incluso utilizarlos, guiados por Maria de los Ángelés Virues, toda una experta ya en el manejo y enseñanza del uso de estas herramientas, el alumnado disfrutó con la enseñanza de las técnicas de caza a lo largo de la prehistoria: presas, tácticas, armas y herramientas.

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Tiro con arco

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Lanzamiento con propulsor y azagaya

Una de las ideas mas desconocidas para los jóvenes de hoy, es la gran cantidad de retos que nuestra especie ha tenido que superar a lo largo de la historia, en un mundo como el actual, en el que no valoramos la gran cantidad de recursos que tenemos a nuestro alcance y, que nos hacen más fácil nuestra vida diaria, nunca nos plantearíamos la posibilidad de no contar con  una fuente de energía tan primitiva y  básica como es el calor del fuego. Uno de los objetivos de este taller es que el alumnado valore las capacidades de nuestros antepasados, y que mejor ejemplo que el fuego, donde la pericia que tenían nuestros antepasados para su creación contrasta con las dificultades que esta tarea nos plantea hoy día usando los mismos medios que en la prehistoria (maderas, arco, hongo yesquero….). Una vez que el alumando ha comprendido y valorado la producción de este elemento, se les enseñó todo el abanico de posibles usos que este tuvo: cocina, ahumado (conservación), iluminación, fabricación de resinas….. y finalizamos el taller con el enmangue de una punta de flecha en un astil de madera utilizando resina, cenizas, cuerda vegetal y como no…. el fuego, de la mano de  Ruben Macías, joven licenciado  en Historia (enhorabuena) y que ha participado ya en varias excavaciones de datación prehistórica.

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Enmangando una punta de flecha

Mientras los alumnmos participaban en los talleres pudimos compartir con Gabriel y Paula una agradable jornada, aprovechando nuestro clima, que tantos buenos días de invierno nos ofrece, paseando por el campamento y conversando sobre nuestros proyectos ya que, aunque desde diferentes perspectivas, compartimos los mismos objetivos: la formación de los jóvenes, nuestro futuro.

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Los profes Paula y Gabriel.

Las Grandes Olvidadas de la Generación del 27.

A continuación os presentamos la nota publicada en andaluces.es sobre una actividad realizada por ERA Cultura.

Las grandes olvidadas: se trata de una conferencia más recital, donde presentamos a los participantes la vida, y trayectoria literaria de algunas de las escritoras más importantes de principios del siglo XX en nuestro país. Se dedicaron a la creación literaria de forma brillante, pero la historia las trato mal dejándolas a la sombra de sus maridos, compañeros, etc. María Teresa León, Zenobia Camprubí, Josefina de la Torre y Rosa Chacel son mujeres que traemos como muestra de este olvido.
Se realizó en la Casa de la Juventud de Puerto Real el 20 de noviembre.

Colaboradoras, compañeras inseparables, grandes mujeres tras grandes hombres. Mujeres que, después de 86 años, siguen sin aparecer en la nómina de los autores que formaron la Generación del 27 o en el ambiente cultural de la época. A Federico García Lorca, Rafael Alberti o Pedro Salinas, entre otros, se suman cuatro grandes autoras que, o han pasado desapercibidas, o sólo han sido conocidas por su relación sentimental con grandes escritores.

Se trata de Rosa Chacel, Zenobia Camprubí, María Teresa León y Josefina de la Torre. “Las grandes olvidadas de la Generación del 27”, como reza el estudio que han realizado Miguel Ángel Díaz y Francisco José Pantión, de la empresa gaditana Eracultura, que durante cuatro años han estado investigando las biografías de estas mujeres para “impulsar el conocimiento literario y dar a conocer sus logros entre los más jóvenes y sobre todo para vincularlo a la igualdad”. Sin embargo, “seguimos con una inercia lastimosa”, que provoca que, incluso en los manuales educativos, hoy no aparezcan lo suficientemente representadas.

grandes olvidadas

Entre relatos biográficos y la lectura de sus versos, Pantión y Díaz presentaron la vida de estas intelectuales en una charla-coloquio, que la semana pasada ofrecieron en la Casa de la Juventud de Puerto Real (Cádiz). Un verso del cantautor portuense Javier Ruibal sirvió para dar inicio al repaso de unas vidas fascinantes, trepidantes y hasta completas. No del todo: porque han sido silenciadas y olvidadas. Pero “¿quién no daría la vida por un sueño? Pues estas cuatro mujeres, dieron la suya por conseguirlo”.

Nacidas en el seno de familias que fomentaban la educación, ellas superaron las expectativas familiares y no sólo fueron educadas e instruidas, sino que sobresalieron por encima de la media de muchos hombres. Rosa Chacel, por ejemplo, leía perfectamente a los tres años. Zenobia Camprubí publicó a los 14 años su primer libro en inglés, lengua que dominaba a la perfección. Y aunque la casaron con 17 años, María Teresa León tuvo clara su vocación literaria y sus inquietudes sociales. Por eso, a pesar de los momentos personales que tuvo que vivir -separada de su marido y de sus hijos, obligada por la legislación de la época-, a los 21 años se lanzó a escribir en el Diario de Burgos dejando patente dos constantes en su escritura: la defensa de la mujer y de los sectores sociales más desfavorecidos. Sólo fue el inicio de un trabajo ingente que incluyó cuentos, novelas, ensayo y guiones de cine en más de 25 obras.

Josefina de la Torre fue la única de las cuatro que fue incluida en la Antología de Poesía Española que Gerardo Diego publicó en 1934, donde aparece junto a Ernestina de Champourcín como únicas representantes de la poesía escrita por mujeres. Pero, esta canaria que con 20 años publicó Versos y estampas, con el prólogo de Pedro Salinas, fue una artista completa y conjugó durante toda su vida la escritura con el cine, el teatro, el canto, la dirección o el doblaje. En todo caso, ni siquiera el paso por la mediática pantalla televisiva, en una serie mítica en nuestro país como Anillos de Oro en Televisión Española, o ser la voz española de Marlene Dietrich le supuso el reconocimiento en el imaginario colectivo de nuestra sociedad como una de las artistas más completas de nuestro país.

COMPAÑERAS DE

Porque, “¡cuánta fuerza desarrollaron estas mujeres!”, decía Francisco José Pantión. Sin embargo, la historia, y sobre todo, la dictadura franquista, las silenció, y aún permanecen olvidadas. En la mayoría de los casos, relacionadas con sus parejas: Timoteo Pérez Rubio -artífice del exilio de los cuadros del Museo del Prado durante la Guerra Civil- y marido de Rosa Chacel; Juan Ramón Jiménez -Nobel de Literatura en 1956 y guía para los escritores de la Generación del 27-, marido de Zenobia Camprubí; Rafael Alberti -poeta universal-, de María Teresa León; y Ramón Corroto -menos conocido- de Josefina de la Torre.

Atendiendo a la fama de sus maridos, Zenobia y María Teresa han sido las más populares pero siempre como compañeras, por el expreso reconocimiento de sus maridos como inspiradoras, musas, “facilitadoras” de su obra. Aún hoy, Zenobia aparece como ayudante de su marido en la traducción de la obra del Nobel Rabindranath Tagore, cuando “Juan Ramón no tenía ni papa de inglés”, aunque “ella siempre le otorgaba la calidad literaria de las traducciones”, explicaba Pantión. La doble discriminación por ser mujer y por su ideología, ha estado muy presente en la vida de María Teresa León -responsable desde numerosos organismos de democratizar la cultura, el teatro y las letras y fuerte activista política- y de Rosa Chacel -quien firmó el Manifiesto de los intelectuales antifascistas, colaboró con la prensa republicana e, incluso, trabajó de enfermera, hasta que tuvo que exiliarse como María Teresa-.

Así pues, su legado engloba una producción literaria que abarca distintos géneros, otras disciplinas artísticas y un poso cultural que atesoran las cuatro que no termina de visualizarse aún. Y no porque la luz de sus cónyuges sea demasiado fuerte sino, en parte, por la grandeza de estas mujeres: “…Después de todo, yo soy, en parte, dueña de mi propia vida, y Juan Ramón no puede vivir la suya aparte de la mía. Y yo no acabo de ver ningún ideal que valga el arrojar una vida, pese a todo lo que se proclama. En esta empresa nuestra, yo siempre he sido Sancho”.

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