Archivo por mes: febrero 2013

REPRODUCCIONES ARQUEOLÓGICAS. LA CERÁMICA A LA ALMAGRA Y EL NEOLÍTICO ANDALUZ.

 27 febrero 2013

Con motivo de conmemorar el Día de Andalucía (28 de Febrero), proponemos un post relacionado tanto con algunas de nuestras reproducciones arqueológicas, como con el periodo en el que estas se insertan, realizando un breve repaso a las características básicas del “Neolítico Andaluz”.

imgp2122

Reproducción de vaso neolítico a la almagra de la Cueva de los Murciélagos de Zuheros (Córdoba).

 

Denominamos como cerámica a la almagra, a aquella que tras realizarse el proceso de modelado es bañada en una disolución de agua y óxido de hierro, adquiriendo de esta manera ese color rojo intenso que la caracteriza, pudiendo estar también decorada con incisiones, acanaladuras y relieves. La primera referencia que tenemos del descubrimiento de estas cerámicas data de 1920, en la publicación que hizo M. Such de la excavación realizada en la cueva del Hoyo de la Mina, en la provincia de Málaga.

Las primeras investigaciones, la relacionaba con cerámicas chipriotas (teoría propuesta por J. Martínez Santa-Olalla) atendiendo a su color rojo intenso, pero ya en la década de los sesenta y setenta con las excavaciones en cuevas andaluzas como la Carihuela (Piñar, Granda) o Nerja (Mijas, Málaga) dejan clara una adscripción más antigua y de carácter local.

Reproducción de vaso a la almagra con asa pitorro de la Cueva de la Veredilla en Benaocaz, Cádiz.

Reproducción de la quesera neolítica hallada en la Cueva de la Pileta de Benaoján, Málaga.

El Neolítico Andaluz y su génesis es un tema objeto de controversia del que se han publicado numerosos artículos, desde planteamientos autoctonistas, propuestos por primera vez por Pellicer y Acosta tras los resultados obtenidos en la Cueva de la Dehesilla y Parralejo en Cádiz o la Cueva Chica de Santiago en Sevilla, a propuestas de carácter exógeno, en un principio vinculadas a la aparición de cerámicas con decoración cardial que se relacionaban directamente con el área levantina, pero que era rebatida por las propias estratigrafías de las cuevas andaluzas existiendo cerámicas más antiguas.

Otras propuestas de un origen foráneo del Neolítico se sustentaban en el poco sustrato epipaleolítico que se encontraba en los yacimientos neolíticos andaluces, para que lo entendamos todos, deberíamos encontrar yacimientos, en los que estuvieran reflejadas a través del registro arqueológico (herramientas, huesos, semillas), las actividades de caza y recolección, que caracterizan del final del paleolítico, junto o cercanas en el tiempo, a útiles característicos del neolítico o hallazgos arqueozoológicos y arqueobotánicos que permitieran hablar de sociedades productoras. Y es verdad que, estas primeras excavaciones no tenían estas características, ya sea por la propia naturaleza de los yacimientos: cuevas que no tuvieron por que ser lugares de hábitats importantes, como por haberse excavado con una metodología menos precisas a la actual.

 A las cuevas antes citadas podemos sumar un gran número de localizaciones con similares características como la Cueva de los Murcielagos de Zuheros en Córdoba, el complejo de Veredilla en Benaocaz (Cádiz) o la Cueva del Toro en Antequera (Málaga). Esta proliferación de yacimientos en cueva a dado lugar a la denominación de un “Neolítico de las Cuevas”, en el que algunos autores han pretendido ver los inicios del proceso de neolitización de Andalucía.

Reconstrucción de hoz prehistórica.

Pero la investigación avanza, a las propuestas de un origen exógeno o a la que propone un origen autóctono, pero localizado en entornos calcáreos y cavidades, se suman nuevas líneas que ponen su atención en yacimientos al aire libre, y en algunos casos basadas en excavaciones en extensión de todo el asentamiento, para una correcta comprensión de las estructuraciones de los hábitats y los procesos de trabajo que allí se realizaron. Este es el caso del trabajo realizado en el Retamar, donde se pudo inferir como las comunidades del VI milenio a.n.e. se encontraban en pleno proceso de neolitización, combinando actividades ganaderas con una explotación del medio a través de asentamientos estacionales, en este caso dirigido a la obtención de recursos marinos, el estudio del utillaje lítico lo entronca directamente con actividades relacionadas con la caza, pesca y marisqueo, documentándose través de numerosos geométricos (ya tenemos el sustrato epipaleolítico “exigido”).

Reproducción de azuela pulimentada.

Este tipo de asentamiento con carácter estacional y relacionados con actividades específicas (en este caso caza y marisqueo) es también detectado en otras localizaciones, como el Nivel II de Gorhamś Cave, y por qué no, si revisamos muchos de los yacimientos en cuevas veremos como no son precisamente lugares de habitats digamos principales sino que, más bien, están relacionados con actividades concretas, ya sean de subsistencia, ya sean dentro del plano ideológico, siguiendo tradiciones ya impuestas en el Paleolítico (uso de las cuevas como santuarios o lugares de enterramiento). Esto último es visible en el depósito de útiles fracturados intencionalmente en una sima de la Cueva VR15 en Villaluenga (Cádiz).

Reproducción de vaso neolítico para el transporte o almacenamiento de la Cueva de la Veredilla en Benaocaz (Cádiz).

Por tanto se propone un modelo más lógico en el que el inicio del neolítico está directamente relacionado con establecimientos al aire libre, en zonas de campiña, estos asentamientos serían el lugar de residencia de las comunidades protagonistas del inicio y consolidación del neolítico que, ya en el V milenio a.n.e. son los constructores de monumentos tales como: el Dólmen de Alberite (Villamartín) o el Dólmen de los Bermejales (Ubrique), reflejos de sociedades tribales, propias de comunidades plenamente productoras. Por ello se propone un inicio de el proceso de neolitización allá por el VI o VII milenio a.n.e., patente en el V milenio a.n.e.  que desemboca en la gran proliferación de asentamientos conocidos como “campos de silos” del IV milenio a.n.e., en los que el desarrollo agrario ya es más que evidente.

 Etiquetas: